La regla de vida de Hotu Matua

  

Cuento de la tradición rapanui

 

 

En los tiempos de la antigua Isla de Pascua, un tangata[1] Maori[2] vivía solitario en un lugar  llamado  La piedra de la visión de los Atua[3]”. En ese lugar, se produjo  un suceso  grave  e  injusto para una  joven mujer. Dos ancianos originarios de la isla de  Hiva[4], llamados Tare  y Rapahango, un día,  visitaron al hombre quien se quejó  de su gran soledad y les pidió si podían  regresar a Hiva, la tierra ancestral,   y  escoger una  joven mujer para él.

 

Los dos sabios antes de aceptar le hicieron prometer que jamás la maltrataría, aunque la vieran  en compañía  de un otro hombre.   El aseguró que no lo  haría jamás.

 

Algunas semanas más tarde, Tare y Rapahango  volvieron, acompañados por una hermosa  joven Maori.  Al instante  el  hombre  se apuró en tomarla por mujer. Le pidió ocuparse de sus tareas: guardar la casa, preparar el  horno y  mantener el fuego para cocinar la comida. Ella no tenía que hacer  nada que no fueran estas simples tareas domesticas. Vivían  apaciblemente.

 

Una  triste mañana, ella se levantó demasiado tarde. Había llovido en la noche y el fuego en el horno polinesiano,  bajo tierra,  se había apagado. Espantada, la joven vahine[5] debió ir muy lejos para recoger brasas delante las casas[6] de sus vecinos de otra tribu, en un lugar llamado Manavai Perera.

 

En el camino de regreso, cantaba aliviada y feliz porque  por solidaridad femenil, una joven vahine de la tribu adversaria,  le  había regalado brasas, púes todas las mujeres sabían  que perder el fuego atraería el castigo de los hombres.

 

Desgraciadamente,  empezó a caer una fina lluvia  y  sacó el maquillaje rojo[7] de su rostro.  Su marido, que ya la había buscada  alrededor de la casa, la vio regresar con el rostro mojado, borrados los  lindos dibujos  de color que revelaban  a que  clan pertenecía.   Creyó  que los besos de otro hombre  le habían  sacado el maquillaje  alrededor de su linda boca… Loco de celo, golpeó a su  vahine Maori, violentamente, varias veces.  La joven Maori  logró  escapar y se salvó  aullando. Su marido la persiguió  hasta el islote Motu taka takóa y cedió por volverla a tomar.

 

 Los  Espíritus de los ancianos escucharon  su voz.  Le vinieron en ayuda.  Hicieron cesar la lluvia y le enviaron  un hermoso arco iris[8].  Liberada,  la “mujer-espíritu”[9]  saltó dentro del arco iris y volvió a Hiva[10], la luminosa tierra ancestral.

 

 

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[1] Tangata: hombre, en arero rapa nui, el idioma de la Isla de Pascua.

[2] Etnia de la Isla de Pascua, llamada a la época prehistórica Mata ki te rangi  “La tierra de las tribus astronomas”  lit.  “los ojos miran el cielo”

[3] Atua: Dios, Espíritu tutelar de la etnia polinesiana.

[4] Hiva Hoa, en las Islas Marquesas.

[5] Vahine: mujer,  jovencita.

[6]  El horno Rapa Nui se hace adentro de la tierra, afuera de las casas bote de los nativos.

[7] Los ancianos Rapa Nui, hombres como mujeres se maquillaban con polvo kiea, una tierra rojita.

[8] Ese cuento de la tradición oral Rapa Nui es una lección  de  sabiduría.  Enseña que la mujer debe ser protegida. El simbolismo del  arco iris a la manera Rapa Nui notifica que tiene el apoyo de los Dioses ancestrales. 

[9] De hecho, Tare y Rapahango, sabios Maori  habían traído en la isla, una mujer dotada de un espíritu superior que tenia apoyo de los Atua…

[10] Hiva quiere decir Luz, en lengua marquesana.